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Decapitar a Pedrojota, el precio que pagó El Mundo por la tasa Google

noviembre 14, 2014 Destacados Home, Otras noticias No Comments

Artículo original de Periodista Digital

Pedrojota Ramírez, Javier Moreno y José Antich fueron sacrificados en beneficio de los balances de sus periódicos

Antonio José Chinchetru, 14 de noviembre de 2014 a las 08:00

Nada es gratis, y el precio que llega a poner el poder político a cambio de un favor puede ser muy alto. Es el caso del Canon AEDE o Tasa Google, con el que el Gobierno ha acudido al rescate de una prensa de papel que pasa por difíciles momentos económicos.

A cambio de esta ayuda pagada por terceros, Soraya Sáenz de Santamaría exigió a los editores de periódicos un precio muy concreto. Reclamó la cabeza de tres directores considerados especialmente molestos por el Ejecutivo: Javier Moreno (El País), Pedrojota Ramírez (El Mundo) y José Antich (La Vanguardia). Todos ellos fueron sacrificados por sus empresas.

Fuentes cercanas a Moncloa y conocedoras de la negociación han dicho a Periodista Digital que “Pedrojota y Moreno han sido el precio exigido por Soraya a la AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles, que agrupa los principales periódicos de España) a cambio de la Tasa Google”.

Han destacado que el caso de Pedrojota Ramírez resulta especialmente irónico, puesto que él fue uno de los más entusiastas defensores de dicho canon. Fuentes del sector de Internet han confirmado a PD la relación entre las destituciones de esos directores y la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, y han añadido que el relevo de Antich en La Vanguardia formaba también parte de ese precio.

AEDE llevaba mucho tiempo exigiendo al Gobierno tanto ayudas directas como un incremento en las campañas de publicidad institucional. El propio Pedrojota lo hacía de forma pública en un acto celebrado en enero de 2012 —Pedrojota mendiga subvenciones: “No soy partidario de las ayudas pero no tenemos otra salida”–. Sin embargo, pasaban los años y el Ejecutivo no daba su brazo a torcer. La situación estaba atascada sin que las grandes empresas editoras (PRISA, Unidad Editorial, Grupo Godó, Vocento, Planeta y otras) lograran un rescate directo por parte del poder político. En esa situación la inspiración vino de fuera, con los planes del Ejecutivo alemán de imponer una tasa a Google por incluir las noticias de los periódicos en su servicio de noticias. Los editores propusieron al Gobierno hacer lo mismo aquí.


Juan Luis Cebrián, Soraya Sáenz de Santamaría y Antonio Caño.

Soraya aceptó como buena esta opción, pero a cambio reclamó la cabeza de los tres directores de grandes periódicos más incómodos para el Gobierno. A partir de ahí, los acontecimientos se precipitaron.

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